Conozco muy bien los males que me vas a traer,
mientras tanto, solo no quiero ceder.
Ver tranquila el amanecer
sin permanecer dependiente de vos,
no me traten como una adicta.
No es ser adicta,
no es depender de usted,
y mucho menos del ayer,
cuando no lo tenía.
Ahora ansío tu beso mortífero
entre cortinas de humo.
Gracias a vos,
mi voz se raspó
y en mis momentos de soledad,
mis prioridades fallaron.
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