Vivir es flashero,
como pelearse por una barra de hielo.
Reírse con una lechuga
y ponerse en pedo con el viento en popa,
sin tomar algo desde una copa.
Filosofar con Fernet;
aflojándote el corset,
y gritando: ¡Je t'aime!;
Rape Me, My Friend.
Vivir es flashero,
¿cómo si fuera normal el nudo en el cuello?
El chicle que acompaña tu sonrisa
no es de menta, pero hipnotiza.