Sólo soy un cadáver viviente,
dice siempre lo que sientes.
No creas sin sentido;
tus delirios no son vanos,
tampoco homicidios.
Frío como un muerto;
ahogado, creyéndote en un Mar de Sueños.
Éstos no tienen dueño,
pero estás flotando sobre ellos.
Oh, dulce Orfeo; no mires atrás.
Sálvame de este Infierno;
dame vida, devolveme paz.
Tú me quieres contigo,
yo te quiero conmigo.
Mi Orfeo, no mires detrás;
no volveré a verte otra vez.
No hay comentarios:
Publicar un comentario