Darse cuenta del parecido con los viejos,
llorando siempre culpando a los mismos cuentos.
Miraste al espejo, echaste a reír.
Miraste al espejo, echaste a llorar.
Observar imágenes pasadas,
ya ni recuerdas por qué las olvidabas.
Si lloraste por un amor,
si brindaste por el dolor
¡Sorpresa! Ya sos parte del circo...
El circo de ningún conde ni duquesa.
Ya nadie sabe con certeza
la diferencia entre lujuria y pudor.
Ya nadie te visita
entre Belgrano y Maipú.
Los invitados lloran
en la descocada y celebre ceremonia
donde los giles desbordan,
mezclan ideas no verdaderas
que mueren en sus escritos,
pura calamnidera.
Los giles no son tan tontos;
conocen el dolor...pasajero,
consuelan a los enviudados al lado del baño,
leyendo los clasificados,
leyendo como desaforados
con un cigarrillo en la mano.
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