Cada vez que te escucho, soy libre.
Cada vez que me abrazas, soy invencible.
Cada vez que me besas, soy indestructible.
Por vez que sonreís, me hacés muy feliz.
Nos sentimos como niños de a ratos;
de a otros, sólo somos unos "maduros"
que sueñan con recorrer el mundo
y derrumbar grandes muros.
A tu lado, las flores no existen.
El tiempo es nada,
como lo es el pucho sin fuego
o un creyente sin credo.
De esta manera, te expreso mi amor.
De esta manera, te regalo cada fibra de mi ser.
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