Tener ganas de estar con ganas
Paradojas desprevenidas, descabelladas
te invitan (en una cita) en tu cien
a sobrevivir con tus impulsos.
Todo aquello que unos ojos propusieron,
toda la lujuria de su ardiente danza...
Todo aquello (que alguna vez) te dio esperanza
todo aquello que pensaron y nunca dijeron.
Todas cosas que se imaginan,
esos momentos de sonrisas satisfactorias,
melenas desprevenidas, muy descabelladas
haciendo todo aquello que les fascina.
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